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Inversión · Etapa 3 · Collado · Lección 10 de 13

Carteras de inversión de ejemplo: 80/20, 60/40 y permanente

Una cartera es un reparto, no una lista de productos. Estas son las clásicas, qué esperar de cada una y cómo saber cuál aguantarías.

Por el equipo editorial de BlackPeakActualizado el 5 min de lectura

En resumen

  • Una cartera de inversión se define por su reparto entre acciones, renta fija y otros activos; los números 80/20 o 60/40 indican el porcentaje en acciones y en renta fija.
  • Cuantas más acciones, más crecimiento esperado a largo plazo y más caídas por el camino: si la bolsa cae un 30 % y la renta fija se queda igual, una cartera 80/20 cae un 24 % y una 60/40, un 18 %.
  • La cartera permanente reparte a partes iguales entre acciones, bonos a largo plazo, oro y liquidez, y busca aguantar en cualquier escenario económico a cambio de crecer menos en los buenos años de bolsa.
  • La mejor cartera es la que encaja con tu plazo y que serías capaz de mantener en la peor caída sin vender.

Las carteras de ejemplo más usadas son la 80/20 (80 % acciones, 20 % renta fija), la 60/40 y la cartera permanente (25 % acciones, 25 % bonos a largo plazo, 25 % oro y 25 % liquidez). Cuantas más acciones, más crecimiento esperado a largo plazo y más caídas por el camino. Elige según tu plazo y según la caída que de verdad aguantarías sin vender.

Cuando alguien pregunta «¿qué cartera tengo que hacer?», suele estar pensando en nombres de fondos. Pero la decisión que más pesa en el resultado no es qué fondo concreto compras, sino cuánto pones en cada tipo de activo, lo que se llama asignación de activos. Dos personas con fondos distintos y el mismo reparto tendrán resultados parecidos. Dos personas con el mismo fondo de acciones y repartos distintos, no.

Qué significa 80/20 o 60/40 en una cartera

El primer número es el porcentaje en acciones (renta variable, normalmente un fondo indexado global) y el segundo, el porcentaje en renta fija (bonos de gobiernos y empresas, normalmente de calidad y cubiertos a euros). Las acciones aportan el crecimiento; la renta fija, la estabilidad y una reserva para rebalancear cuando la bolsa cae.

Las carteras clásicas, una a una

100 % acciones

Todo en renta variable global. Es la que más crecimiento puede ofrecer a muy largo plazo y la que más cae en las crisis: caídas del 30 al 50 % han ocurrido varias veces en el último siglo. Solo encaja con horizontes de quince años o más, un colchón sólido y un estómago probado en alguna caída real.

80/20

La opción de mucha gente joven con plazos largos. La renta fija apenas frena el crecimiento, pero suaviza algo las caídas y da margen para rebalancear. Encaja con horizontes de diez años o más.

60/40

El reparto «equilibrado» por excelencia durante décadas. Cae bastante menos que una cartera de solo acciones en una crisis bursátil, a cambio de crecer menos en los años buenos. Encaja con plazos medios, con quien se acerca a su objetivo o con quien sabe que no soportaría ver caer su cartera a la mitad.

Cartera permanente

Propuesta en los años ochenta por el analista estadounidense Harry Browne, reparte en cuatro partes iguales pensadas para cuatro escenarios: acciones para la prosperidad, bonos a largo plazo para la deflación, oro para la inflación y liquidez (o letras a corto plazo) para las recesiones. La idea es que siempre haya algo que funcione. Su punto débil: con solo un 25 % en acciones, en las épocas largas de buena bolsa se queda muy por detrás.

Ninguna de estas carteras es una receta cerrada. Hay variantes con más peso en renta fija a corto plazo, con algo de liquidez fija o con un porcentaje para inmobiliario cotizado. Todas se pueden leer con la misma pregunta: qué parte del dinero está para crecer y qué parte está para aguantar.

Cuánto puede caer cada cartera

Para hacerte una idea, mira un escenario sencillo en el que la bolsa cae un 30 % y la renta fija se queda igual. No es una previsión: es un ejercicio para medir el golpe.

10.000 € invertidos: bolsa −30 % y renta fija 0 %
100 % acciones: 10.000 × 30 %−3.000 € (queda en 7.000 €)
80/20: 8.000 × 30 %−2.400 € (queda en 7.600 €)
60/40: 6.000 × 30 %−1.800 € (queda en 8.200 €)
40/60: 4.000 × 30 %−1.200 € (queda en 8.800 €)

Escenario hipotético. En una crisis real la renta fija puede subir, bajar o quedarse igual, y la bolsa puede caer más o menos de un 30 %.

Ojo con una excepción importante: en 2022 bajaron a la vez las acciones y los bonos, porque los tipos de interés subieron rápido. Fue un año malo para casi todas las carteras clásicas, también la 60/40. La renta fija amortigua muchas crisis, pero no todas. Por qué los bonos caen cuando suben los tipos lo explicamos en bonos y tipos de interés.

Cómo elegir tu cartera

  1. Empieza por el plazo. Dinero para dentro de menos de tres años, fuera de la cartera. Lo vimos en riesgo y horizonte temporal.
  2. Mira la caída en euros, no en porcentaje. Si tienes 40.000 € invertidos, una caída del 30 % en acciones son 9.600 € en una 80/20. ¿Lo verías sin vender?
  3. Ten en cuenta el resto de tu vida. Un sueldo muy estable permite más acciones; uno que depende de cómo va la economía, menos.
  4. Si dudas entre dos, elige la más prudente. Una cartera algo más conservadora que mantienes rinde más que una más agresiva que abandonas en mitad de una caída.

¿Cuántos fondos necesita cada cartera?

Pocos. Una 80/20 o una 60/40 se puede montar con dos fondos indexados: uno de acciones globales y uno de renta fija global cubierta a euros. Añadir más fondos solo tiene sentido si aportan algo que no tienes, como la exposición a una región o a un tipo de bono que no está en los otros dos. La cartera permanente necesita cuatro piezas y el oro tiene sus propias particularidades fiscales y de producto, así que es más trabajosa de montar.

Ejemplo: montar una cartera 80/20 con 20.000 €

Cartera 80/20 de 20.000 € con aportaciones de 250 € al mes
Fondo indexado de acciones globales (80 %)16.000 €
Fondo indexado de renta fija global cubierta a euros (20 %)4.000 €
Aportación mensual a acciones (80 % de 250 €)200 €
Aportación mensual a renta fija (20 % de 250 €)50 €
Revisión del repartoUna vez al año

Ejemplo de reparto, no recomendación. El colchón de emergencia va aparte y no forma parte de los 20.000 €.

Dos fondos, dos aportaciones automáticas y una cita al año para revisar. Si un año la bolsa sube mucho y las acciones pasan a pesar un 85 %, durante unos meses diriges toda la aportación a la renta fija hasta volver al 80/20. Así no tienes que vender nada.

¿Hay que cambiar de cartera con los años?

A medida que se acerca el momento de usar el dinero, tiene sentido ir bajando acciones poco a poco: por ejemplo, de 80/20 a 60/40 en los diez años previos a la jubilación. Lo que no tiene sentido es cambiar de cartera porque la bolsa ha subido o ha bajado. Entre medias, mantener el reparto se hace rebalanceando una vez al año.

Calculadora · Interés compuestoSimula tu aportación con dos rentabilidades hipotéticas, una prudente para una cartera conservadora y otra algo mayor para una más agresiva, y mira cuánto cambia el resultado a 20 años.

Si no quieres montar y mantener la cartera tú, compara antes roboadvisor o fondos por tu cuenta.

Preguntas frecuentes

¿Qué es una cartera 60/40?

Una cartera con el 60 % en acciones y el 40 % en renta fija. Es el reparto equilibrado clásico: crece menos que una cartera de solo acciones, pero cae menos en las crisis bursátiles.

¿Qué es la cartera permanente?

Una cartera propuesta por Harry Browne que reparte a partes iguales entre acciones, bonos a largo plazo, oro y liquidez para aguantar en cualquier escenario económico.

¿Qué cartera es mejor para un joven?

Con un horizonte de más de quince años y un colchón completo, suele encajar una cartera con mucho peso en acciones, como 80/20 o incluso más. Lo importante es que seas capaz de mantenerla en las caídas.

¿Una cartera 60/40 puede perder dinero?

Sí. Cae menos que una de solo acciones, pero puede tener años negativos, como en 2022, cuando bajaron a la vez acciones y bonos.

Siguiente paso

¿En qué etapa estás tú?

Este artículo es especialmente útil en la etapa de collado (empezar a invertir). El diagnóstico te sitúa en ocho preguntas y te envía un plan para tu caso.

Hacer el diagnóstico

Contenido educativo. No es asesoramiento financiero personalizado ni una recomendación de ningún producto. Las cifras de los ejemplos son ilustrativas y las rentabilidades, hipotéticas. Los datos fiscales y legales corresponden a la fecha de actualización: compruébalos en la fuente oficial.